Homenaje al Dr. Guillermo Rodríguez Figueroa

Foto: nuestro socio emérito Guillermo Rodríguez Figueroa y el presidente de Acord Atlántico, Estewil Quesada, el miércoles en el acto de premiación.

(ACORD COLOMBIA ENTREGÓ UNA NOTA DE ESTILO POR SUS 100 AÑOS DE VIDA AL SOCIO EMÉRITO Y EXPRESIDENTE DE ACORD ATLÁNTICO, GUILLERMO RODRÍGUEZ FIGUEROA, QUE LOS CUMPLIÓ EL PASADO 28 DE OCTUBRE. LA ENTREGA OFICIAL SE DIO EL PASADO MIÉRCOLES DURANTE EL ACTO DEL DEPORTISTA DEL AÑO DE ACORD ATLÁNTICO, EN BARRANQUILLA, POR PARTE DEL VICEPRESIDENTE DE ACORD COLOMBIA Y PRESIDENTE DE ACORD ATLÁNTICO, ESTEWIL QUESADA. EN LA ENTREGA SE LEYÓ EL SIGUIENTE TEXTO, QUE HIZO LLORAR A RODRÍGUEZ FIGUEROA):

La Ecuación Perfecta: Una Vida de Ciencia, Academia, Periodismo y Pasión

Homenaje al Dr. Guillermo Rodríguez Figueroa

Nos reunimos hoy ante un hecho extraordinario. Estamos frente a un hombre que llegó al siglo de vida, se erige no solo como un testigo de la historia, sino como un protagonista absoluto de ella.

A menudo, la sociedad nos pide elegir un solo camino. Pero el Dr. Guillermo Rodríguez Figueroa nos enseñó que el intelecto no tiene fronteras: que se puede descifrar la energía nuclear y, con la misma pasión, descifrar un partido de fútbol.

El Hijo Pródigo de la Universidad del Atlántico

Para hablar de Guillermo, primero debemos hablar de su casa: la Universidad del Atlántico.

Su historia allí no es la de alguien que llegó a la cima por azar. Es la historia del mérito absoluto.

Guillermo conoce cada ladrillo y cada pasillo de nuestra Alma Mater porque ocupó todos los cargos que un académico puede soñar. No hubo peldaño que no escalara con excelencia. Fue el profesor que inspiraba en el aula, el jefe que organizaba departamentos, el directivo que gestionaba facultades y, finalmente, el Rector que guio los destinos de la institución entre 1972 y 1974.

Hoy, su compromiso sigue intacto. Como Representante de los Exrectores ante el Consejo Superior, el Dr. Rodríguez Figueroa es la brújula moral de la universidad. Es la voz de la experiencia que nos recuerda de dónde venimos para no perder el rumbo hacia donde vamos.

El Maestro de la Lógica: De la Uniatlántico a la CUC

Pero su vocación de enseñanza desbordó los muros. También recordamos con admiración su paso por la Corporación Universitaria de la Costa (CUC).

Allí, el Ingeniero Químico y Máster en Física Nuclear impartía sus famosas clases de Cálculo. Sus estudiantes —hoy grandes ingenieros— no olvidan su rigor. Él les enseñó que, en la vida como en las matemáticas, no se pueden saltar pasos y que la lógica es la herramienta más poderosa para resolver problemas.

La Física del Fútbol: Una Narración Única

Y sin embargo, señoras y señores, este hombre de ciencia estricta y gestión universitaria tenía una faceta mágica. Cuando salía de la rectoría o del salón de clases, se transformaba en una de las voces más cultas del periodismo deportivo, como miembro de ACORD ATLÁNTICO.

Guillermo no narraba fútbol; él aplicaba la física al deporte.

Fue la voz que nos contó la época dorada del Junior, la época de la “Armada Brasileña” y los grandes criollos.

Imagínenlo narrando a leyendas como Dida, Antonio Rada, Escurinho, Laerte, Quarentinha, Segovia, Hermenegildo Segrera y Mario Thul.

Mientras otros solo veían una jugada, su mente de físico nuclear veía geometría.

Si un jugador hacía un regate y volvía sobre sus pasos, Guillermo sentenciaba en el micrófono:

–“¡Atención! El jugador ha realizado un giro de 180 grados sobre su eje…”

Y cuando se cobraba un tiro libre magistral, él no gritaba gol de inmediato. Primero, nos explicaba el fenómeno físico:

–“¡El esférico despega, traza una parábola perfecta… y se inserta matemáticamente en la red!”

Hoy, a sus 100 años, cumplidos el 28 de octubre pasado, el Dr. Rodríguez Figueroa podría sentir la soledad de ser el último de su generación.

Muchos de esos grandes jugadores y colegas, rectores o periodistas, ya se han ido.

Pero, maestro Guillermo, usted no está solo.

Su legado vive en cada decisión del Consejo Superior que usted vigila.

Su legado vive en cada ingeniero que aprendió a integrar con usted.

Y su legado vive en el recuerdo de una Barranquilla que aprendió que la ciencia y el fútbol pueden hablar el mismo idioma.

Gracias por las ecuaciones.

Gracias por la rectoría.

Gracias por sus orientaciones periodísticas desde Acord.

Y gracias por esas parábolas perfectas que nos hicieron tan felices.

¡Larga vida al Dr. Guillermo Rodríguez Figueroa!

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